martes, 16 de octubre de 2012

Adaptación de un cuento


  • El cuento lo he adaptado para niñas de tercer ciclo, aunque pienso que se podría utilizar para los tres ciclos, cambiando algunas pequeñas cosas.

  • Cosas que he cambiado:

- He cambiado el tipo de familia, ya que siempre se hacen historias con princesas, por acercarlo más a los niños.

- En vez de verse obligada a casarse con su padre, he puesto que se viera obligada a casarse pero con un pretendiente que su padre había elegido.

- El abrigo en vez de ser de pieles lo he hecho de todo tipo de flores.

- Una vez se encuentra en el castillo del príncipe he cambiado que fuera cocinera por criada.

- El final, en vez de casarse con el príncipe, por no acabar con un final tan típico, pero como quería que terminara bien, he puesto que se casaba con un amigo del príncipe.

  • Cosas que he mantenido:

- Los regalos que le hace la madre a su hija.

- Los tres vestidos que ella pide al padre.

 
Adaptación de un cuento: Gabriela, todo tipo de flores.

Había una vez, un panadero y su mujer, que eran muy felices, pero la panadera, que se llamaba María, estaba un poco disgustada porque no era capaz de dar a su marido Joaquín un hijo.

Al cabo de un tiempo María consiguió quedarse embarazada y tuvo a los nueve meses una niña, pero la pobre no era tan guapa como su madre, sino todo lo contrario. María sufrió mucho durante el parto y se quedo muy enferma, los médicos no creían que durara mucho más, así que se lo dijeron a Joaquín para que se despidiera de ella.

María al ver lo que sucedía decidió escribirle una carta a su pequeña Gabriela, para que supiera quién era su madre cuando creciera. Para que se acordara de ella le regaló una cadena con tres colgantes, una rueca, que pertenecía a su familia desde hacía muchos años, una medallita de la virgen y por último el anillo de bodas y le pidió a su marido Joaquín que cuando Gabriela fuera un poco más mayor se lo diera y que le enseñara todo lo necesario para que fuera capaz , en un futuro, de poder llevar la panadería.

Al poco tiempo María murió y Joaquín estuvo muy triste, prestaba muy poca atención a su hija Gabriela y los vecinos estaban muy preocupados por Él. Cuando pasaron los años Joaquín comenzó a recuperarse de esa tristeza y comenzó a mostrar todo el amor que sentía hacia su mujer, María,  a su hija Gabriela, que se convirtió en una niña muy agradable y simpática pero cada vez más fea.

Cuando Gabriela cumplió diez años, Joaquín le regaló lo que su mujer le había dejado a Gabriela y le hablo muy bien de su madre María, y  Gabriela creció queriendo y  adorando a su madre tanto como a su padre.

Los vecinos iban a la panadería y le preguntaban a Joaquín que cuando  iba a ser su hija la que iba a estar en la panadería, haciendo el pan y ayudando a su padre, pero Joaquín no aceptaba eso, el quería buscar a un buen chico que se encargara de la panadería y se casara con Gabriela.

Joaquín estuvo buscando y preguntando por el pueblo para ver quién quería casarse con su hija, pero como era tan fea ninguno quería casarse con Gabriela.

Al ver que Gabriela ya tenía quince años, Joaquín pensó que era hora de casar a su hija, y que si no encontraba a nadie del pueblo buscaría donde hiciera falta, y así fue. Joaquín iba por los pueblos cercanos buscando marido para su hija, encontró a uno dispuesto a casarse con Gabriela y a llevar la panadería.

Cuando se lo presentó a Gabriela a ella no le gustaba nada y no estaba dispuesta a casarse con Él, pero su padre le dijo que en dos años se casaría con Manolo, cuando ella ya tuviera diecisiete años, y Gabriela le dijo: bueno a ver qué pasa dentro de dos años

Pasaron los dos años y Joaquín fue donde su hija y le dijo: Gabriela es el momento de que te cases con Manolo. Ella no estaba dispuesta y le dijo a su padre que al igual que su madre ella tenía un deseo y que le  gustaría que lo cumpliese.

Le pidió a su padre, como regalo de novios, que le regalase tres grandes vestidos uno tan dorado como el sol, otro tan plateado como la luna y el último tan brillante como las estrellas, y el padre le dijo: vale, así será.

 Gabriela nunca pensó que su padre conseguiría esos tres vestidos, pero lo que no se esperaba es que su padre Joaquín tuviera un amigo sastre y le consiguiera realizar los tres vestidos que ella le había pedido.

Al cabo de un año Joaquín se presento frente a su hija Gabriela con los tres vestidos, y le dijo: Ahora ya te puedes casar con Manolo, y Gabriela le contesto: Bueno pero ahora debo pedirte mi regalo de boda y quiero que me regales una capa hecha con todo tipo flores, de todos los lugares.

Al poco tiempo Joaquín apareció con una gran capa muy larga y con capucha como le había pedido Gabriela hecha por  todo tipo de flores de todos los lugares.

Esa misma noche, Gabriela viendo que no tenía escapatoria y que si se quedaba en casa tenía que casarse, contra su voluntad, con Manolo, decidió coger los tres vestidos que le había regalado su padre, la cadena de su madre con los tres colgantitos y ponerse la capa por encima para poder taparse y huir de su casa.

 Estuvo andando días y días entre los distintos pueblos, atravesando granjas y campos. Cuando pensó que había pasado el tiempo suficiente y que su padre ya no le iba a encontrar, empezó a escuchar ruidos de jóvenes divirtiéndose y jugando.

Al verla con esa gran capa, en la que no se le veía ni la cara, los muchachos se asustaron y pensaron que era alguien que les iba a atacar, pero ella enseguida les dijo que por favor no le hicieran daño, que le ayudaran, se quito la capa y los jóvenes se asustaron al verla y pensaron que se la tenían que llevar al príncipe para que hiciera lo que quisiese con aquella criatura.

Una vez en el castillo, cuando el príncipe Bosco le vio, con aquellas pintas que tenía de no haber comido casi nada, no haberse duchado y lo fea que era, sintió pena por ella, ya que Bosco, el príncipe, era muy buena persona, y decidió acogerla en su castillo como una criada más, a las ordenes de Ruperta.

Gabriela, que siempre iba vestida con su capa de todo tipo de flores, todas las noches le habría la cama a Bosco, le dejaba preparado el baño y el pijama. Se sentía muy afortunada de esta ahí, de poder comer, lavarse y de tener el cariño de Ruperta, que era como una madre para ella.

Un día escuchó que el príncipe iba a realizar un baile de tres  días para buscar esposa, y ella que siempre había sentido curiosidad por todo eso, ya que su padre le contaba historias sobre príncipes y sobre las fiestas de palacio todas las noches, pues le pidió a Ruperta que si podía acudir al baile. Ruperta le dijo que le dejaba ir al baile pero que no se podía quedar hasta el final, porque tendría que seguir haciendo sus tareas para que cuando Bosco llegase a su habitación estuviese todo preparado, Gabriela acepto muy contenta lo que Ruperta le dijo.

Llegó el primer baile y Gabriela se vistió con su vestido dorado y se peino y arregló.Cuando apareció en el baile al príncipe le llamo la atención, que una chica como ella (que era muy fea), se presentara en el baile y sola, así que fue donde Gabriela y se puso a bailar y a hablar con ella, y descubrió que era una chica muy interesante, que sabía muchas cosas sobre príncipes y fiestas de palacios, pero Gabriela tuvo que irse antes de terminar la fiesta para poder arreglar la habitación al príncipe y le dejo en la almohada la trueca que llevaba colgado en su collar.

El príncipe cuando se dio cuenta llamo a Ruperta y le preguntó que quien le había preparado el cuarto y Ruperta le dijo que ella misma, que si sucedía algo, el príncipe le dijo que no que se podía ir.

Al día siguiente sucedió lo mismo, y Gabriela le dejo a Bosco en la almohada la virgen. Bosco al verlo le pregunto a Ruperta que quien le había preparado el cuarto y Ruperta contestó que ella misma.

Al tercer día, a Gabriela se le hizo tarde en la fiesta, así que se puso su capa de todo tipo de flores  y se fue corriendo a prepararle la habitación al príncipe y le dejó el anillo de su madre en la almohada, pero mientras lo estaba dejando un amigo del príncipe entro en la habitación y le pregunto que qué hacía ella ahí, Gabriela contesto que era quien le preparaba la habitación al príncipe.

Santiago, que era como se llamaba el amigo del príncipe, le dijo: ah! tu eres quien le coloca todas las noches cosas en la almohada a Bosco. Gabriela ruborizada se fue corriendo de la habitación, pero Santiago le persiguió y le dijo, no te vayas que quiero conocerte, Bosco siempre habla muy bien de ti.

Al oír esto Gabriela se detuvo y estuvo toda la noche con Santiago, hablando y hablando. Al día siguiente fue Santiago al cuarto de Bosco y le explicó lo que le había sucedido la noche anterior y le pidió que le devolviera las tres cosas que Gabriela había dejado en su almohada.

Bosco le devolvió todo lo que Gabriela le había dado y Santiago fue en busca de Gabriela y le colgó en su cadenita los tres colgantes que ella tenía y una anillo con un gran diamante verde y le dijo: Esto es para ti por ser la persona más guapa y maravillosa que he encontrado y Gabriela ruborizada y emocionada le dijo que ella había sentido lo mismo.

Santiago le pidió matrimonio a Gabriela, y ella sin pensarlo dos veces le contestó que por supuesto. A pesar de no haberse casado con un príncipe, Gabriela fue muy feliz con Santiago, una buena persona, que desde el principio la quiso tal y como era.

1 comentario:

  1. Una adaptación muy bonita. Perfecto.
    Pero ten cuidado con las tildes que te faltan en casi todo los pretéritos indefinidos... y una maestra debe tener buena ortografía.

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