- El cuento lo he adaptado para niñas de tercer ciclo, aunque pienso que se podría utilizar para los tres ciclos, cambiando algunas pequeñas cosas.
- Cosas que he cambiado:
- He cambiado el tipo de familia, ya que siempre se hacen
historias con princesas, por acercarlo más a los niños.
- En vez de verse obligada a casarse con su padre, he puesto
que se viera obligada a casarse pero con un pretendiente que su padre había
elegido.
- El abrigo en vez de ser de pieles lo he hecho de todo tipo
de flores.
- Una vez se encuentra en el castillo del príncipe he cambiado
que fuera cocinera por criada.
- El final, en vez de casarse con el príncipe, por no acabar
con un final tan típico, pero como quería que terminara bien, he puesto que se
casaba con un amigo del príncipe.
- Cosas que he mantenido:
- Los regalos que le hace la madre a su hija.
- Los tres vestidos que ella pide al padre.
Había una vez, un panadero y su mujer, que eran muy felices,
pero la panadera, que se llamaba María, estaba un poco disgustada porque no era
capaz de dar a su marido Joaquín un hijo.
Al cabo de un tiempo María consiguió quedarse embarazada y
tuvo a los nueve meses una niña, pero la pobre no era tan guapa como su madre,
sino todo lo contrario. María sufrió mucho durante el parto y se quedo muy
enferma, los médicos no creían que durara mucho más, así que se lo dijeron a Joaquín
para que se despidiera de ella.
María al ver lo que sucedía decidió escribirle una carta a
su pequeña Gabriela, para que supiera quién era su madre cuando creciera. Para
que se acordara de ella le regaló una cadena con tres colgantes, una rueca, que
pertenecía a su familia desde hacía muchos años, una medallita de la virgen y
por último el anillo de bodas y le pidió a su marido Joaquín que cuando
Gabriela fuera un poco más mayor se lo diera y que le enseñara todo lo necesario
para que fuera capaz , en un futuro, de poder llevar la panadería.
Al poco tiempo María murió y Joaquín estuvo muy triste,
prestaba muy poca atención a su hija Gabriela y los vecinos estaban muy
preocupados por Él. Cuando pasaron los años Joaquín comenzó a recuperarse de
esa tristeza y comenzó a mostrar todo el amor que sentía hacia su mujer, María,
a su hija Gabriela, que se convirtió en
una niña muy agradable y simpática pero cada vez más fea.
Cuando Gabriela cumplió diez años, Joaquín le regaló lo que
su mujer le había dejado a Gabriela y le hablo muy bien de su madre María,
y Gabriela creció queriendo y adorando a su madre tanto como a su padre.
Los vecinos iban a la panadería y le preguntaban a Joaquín
que cuando iba a ser su hija la que iba
a estar en la panadería, haciendo el pan y ayudando a su padre, pero Joaquín no
aceptaba eso, el quería buscar a un buen chico que se encargara de la panadería
y se casara con Gabriela.
Joaquín estuvo buscando y preguntando por el pueblo para ver
quién quería casarse con su hija, pero como era tan fea ninguno quería casarse
con Gabriela.
Al ver que Gabriela ya tenía quince años, Joaquín pensó que
era hora de casar a su hija, y que si no encontraba a nadie del pueblo buscaría
donde hiciera falta, y así fue. Joaquín iba por los pueblos cercanos buscando
marido para su hija, encontró a uno dispuesto a casarse con Gabriela y a llevar
la panadería.
Cuando se lo presentó a Gabriela a ella no le gustaba nada y
no estaba dispuesta a casarse con Él, pero su padre le dijo que en dos años se
casaría con Manolo, cuando ella ya tuviera diecisiete años, y Gabriela le dijo:
bueno a ver qué pasa dentro de dos años
Pasaron los dos años y Joaquín fue donde su hija y le dijo:
Gabriela es el momento de que te cases con Manolo. Ella no estaba dispuesta y
le dijo a su padre que al igual que su madre ella tenía un deseo y que le gustaría que lo cumpliese.
Le pidió a su padre, como regalo de novios, que le regalase
tres grandes vestidos uno tan dorado como el sol, otro tan plateado como la
luna y el último tan brillante como las estrellas, y el padre le dijo: vale, así
será.
Gabriela nunca pensó
que su padre conseguiría esos tres vestidos, pero lo que no se esperaba es que
su padre Joaquín tuviera un amigo sastre y le consiguiera realizar los tres
vestidos que ella le había pedido.
Al cabo de un año Joaquín se presento frente a su hija
Gabriela con los tres vestidos, y le dijo: Ahora ya te puedes casar con Manolo,
y Gabriela le contesto: Bueno pero ahora debo pedirte mi regalo de boda y
quiero que me regales una capa hecha con todo tipo flores, de todos los
lugares.
Al poco tiempo Joaquín apareció con una gran capa muy larga
y con capucha como le había pedido Gabriela hecha por todo tipo de flores de todos los lugares.
Esa misma noche, Gabriela viendo que no tenía escapatoria y
que si se quedaba en casa tenía que casarse, contra su voluntad, con Manolo, decidió
coger los tres vestidos que le había regalado su padre, la cadena de su madre
con los tres colgantitos y ponerse la capa por encima para poder taparse y huir
de su casa.
Estuvo andando días y
días entre los distintos pueblos, atravesando granjas y campos. Cuando pensó
que había pasado el tiempo suficiente y que su padre ya no le iba a encontrar,
empezó a escuchar ruidos de jóvenes divirtiéndose y jugando.
Al verla con esa gran capa, en la que no se le veía ni la
cara, los muchachos se asustaron y pensaron que era alguien que les iba a
atacar, pero ella enseguida les dijo que por favor no le hicieran daño, que le
ayudaran, se quito la capa y los jóvenes se asustaron al verla y pensaron que
se la tenían que llevar al príncipe para que hiciera lo que quisiese con
aquella criatura.
Una vez en el castillo, cuando el príncipe Bosco le vio, con
aquellas pintas que tenía de no haber comido casi nada, no haberse duchado y lo
fea que era, sintió pena por ella, ya que Bosco, el príncipe, era muy buena persona,
y decidió acogerla en su castillo como una criada más, a las ordenes de
Ruperta.
Gabriela, que siempre iba vestida con su capa de todo tipo
de flores, todas las noches le habría la cama a Bosco, le dejaba preparado el
baño y el pijama. Se sentía muy afortunada de esta ahí, de poder comer, lavarse
y de tener el cariño de Ruperta, que era como una madre para ella.
Un día escuchó que el príncipe iba a realizar un baile de
tres días para buscar esposa, y ella que
siempre había sentido curiosidad por todo eso, ya que su padre le contaba
historias sobre príncipes y sobre las fiestas de palacio todas las noches, pues
le pidió a Ruperta que si podía acudir al baile. Ruperta le dijo que le dejaba
ir al baile pero que no se podía quedar hasta el final, porque tendría que
seguir haciendo sus tareas para que cuando Bosco llegase a su habitación estuviese
todo preparado, Gabriela acepto muy contenta lo que Ruperta le dijo.
Llegó el primer baile y Gabriela se vistió con su vestido
dorado y se peino y arregló.Cuando apareció en el baile al príncipe le llamo la
atención, que una chica como ella (que era muy fea), se presentara en el baile
y sola, así que fue donde Gabriela y se puso a bailar y a hablar con ella, y
descubrió que era una chica muy interesante, que sabía muchas cosas sobre
príncipes y fiestas de palacios, pero Gabriela tuvo que irse antes de terminar
la fiesta para poder arreglar la habitación al príncipe y le dejo en la almohada
la trueca que llevaba colgado en su collar.
El príncipe cuando se dio cuenta llamo a Ruperta y le
preguntó que quien le había preparado el cuarto y Ruperta le dijo que ella
misma, que si sucedía algo, el príncipe le dijo que no que se podía ir.
Al día siguiente sucedió lo mismo, y Gabriela le dejo a Bosco
en la almohada la virgen. Bosco al verlo le pregunto a Ruperta que quien le
había preparado el cuarto y Ruperta contestó que ella misma.
Al tercer día, a Gabriela se le hizo tarde en la fiesta, así
que se puso su capa de todo tipo de flores y se fue corriendo a prepararle la habitación
al príncipe y le dejó el anillo de su madre en la almohada, pero mientras lo estaba
dejando un amigo del príncipe entro en la habitación y le pregunto que qué
hacía ella ahí, Gabriela contesto que era quien le preparaba la habitación al
príncipe.
Santiago, que era como se llamaba el amigo del príncipe, le
dijo: ah! tu eres quien le coloca todas las noches cosas en la almohada a
Bosco. Gabriela ruborizada se fue corriendo de la habitación, pero Santiago le persiguió
y le dijo, no te vayas que quiero conocerte, Bosco siempre habla muy bien de
ti.
Al oír esto Gabriela se detuvo y estuvo toda la noche con
Santiago, hablando y hablando. Al día siguiente fue Santiago al cuarto de Bosco
y le explicó lo que le había sucedido la noche anterior y le pidió que le devolviera
las tres cosas que Gabriela había dejado en su almohada.
Bosco le devolvió todo lo que Gabriela le había dado y
Santiago fue en busca de Gabriela y le colgó en su cadenita los tres colgantes
que ella tenía y una anillo con un gran diamante verde y le dijo: Esto es para
ti por ser la persona más guapa y maravillosa que he encontrado y Gabriela
ruborizada y emocionada le dijo que ella había sentido lo mismo.
Santiago le pidió matrimonio a Gabriela, y ella sin pensarlo
dos veces le contestó que por supuesto. A pesar de no haberse casado con un príncipe,
Gabriela fue muy feliz con Santiago, una buena persona, que desde el principio
la quiso tal y como era.
Una adaptación muy bonita. Perfecto.
ResponderEliminarPero ten cuidado con las tildes que te faltan en casi todo los pretéritos indefinidos... y una maestra debe tener buena ortografía.